Día 14 en EEUU: Santa Mónica y Observatorio Griffith
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Día 14 en EEUU: Santa Mónica y Observatorio Griffith

Santa Mónica, pura California

Para nuestros dos últimos días en Los Ángeles -y EEUU- habíamos alquilado un coche. Nos alojábamos en Korea Town, así que estábamos bastante lejos de la zona costera de Los Ángeles, y no podíamos irnos sin conocer el escenario de Los Vigilantes de la Playa, la mítica serie. Cogimos nuestro coche, mucho más sencillo que el Mustang de Las Vegas -para ahorrar-, y fuimos hacia Santa Mónica.

Itinerario: Santa Mónica Muelle > Pacific Park > Santa Mónica Playa > Venice > Venice Beach > Muscle Beach > Observatorio Griffith

Por la mañana, paseamos por el muelle y el parque de atracciones – Pacific Park – que hay en él. Es un zona pintoresca, muy playera. Además de las atracciones, se encuentran muchos restaurantes típicos americanos, de esos de marisco y gambas fritas, y de comer langosta con babero. Había músicos callejeros que amenizaban el paseo por el muelle y el ambiente era agradable, muy al estilo California. Antes de bajar a la playa, disfrutamos de un Hot Dog on a Stick en el muelle. Junto a Coney Island, el muelle de Santa Mónica se ha convertido en uno de nuestros sitios favoritos de EEUU.

Cuidado con “La Brea”

Bajamos a la playa para pasear y ver las casetas de vigilancia que salían en la famosa serie. La playa es de arena fina y clara, y muy grande. Tienes sitio de sobra para pasear, tomar el sol, darte un baño… El agua está bastante limpia, y de fondo tienes el muelle como paisaje. Un paraíso, sino fuera por la sorpresa que me traje pegada a los pies

Resulta que en la costa de Los Ángeles -y en toda la zona- hay muchos pozos de brea, o petróleo. Y es normal que lleguen pequeños restos a la playa. Apenas se aprecian, son como gotitas negras pequeñas (podéis ver en la foto de la derecha), parecen conchas o piedras enterradas. Pero si andas a tu aire, y sin saberlo, al final te llevas pegadas unas cuantas en la planta del pie. Y creedme, no es fácil limpiarlas. Huelen fatal, a carretera recién asfaltada, y son super pegajosas. Al final, tuve que raspar y aún así se me quedaron restos marrones por todo el pie. En conclusión, mirad bien donde pisáis…

Venice y Venice Beach, lugar de lo estrafalario

A quién no le gusta Venecia… Es una ciudad de cuento, con sus canales y sus pequeños puentecitos. En definitiva, una ciudad increíble. Se ve a que a los estadounidenses les gusta tanto, que han hecho de un barrio costero una pequeña Venecia. Se trata del barrio de Venice.

Las casas de la zona están rodeadas por varios canales artificiales, navegables, y cruzados por puentes. Todo en un estilo que mezcla lo veneciano con lo californiano. Darse un paseo por aquí fue todo un descubrimiento, por un lado de las originales casas de la zona, y por otro, del barrio en sí. Una zona con encanto y muy llamativa.

Pero si Venice es estrafalario, Venice Beach es la cuna de lo extraño. Tanto la playa como el paseo que la recorre son el hogar de cientos de personas de todo tipo. Artistas callejeros, médicos “de la felicidad”, vagabundos, deportistas… Todo lo que imagines está en Venice Beach. De lo más variopinto y característico de Los Ángeles.

Por supuesto, no podíamos olvidar pasarnos por Muscle Beach, el gimnasio en el que Arnold Schwarzenegger se entrenaba cuando practicaba culturismo. Una zona  de culto al cuerpo, y ejercicio físico elevado al máximo.

Observatorio Griffith, las mejores vistas de Los Ángeles

Para terminar el día, subimos al parque Griffith, uno de los puntos más altos de la ciudad. En él se encuentra el Observatorio del mismo nombre, el cual se puede visitar de forma gratuita, y entrar en su museo. Para llegar hasta allí en coche, subimos por la zona de Los Feliz, una de las más caras. Las casas son auténticas mansiones, y aunque hay zonas todavía más exclusivas, son bastante llamativas.

Desde el Observatorio pudimos ver el atardecer en Los Ángeles, disfrutar de unas buenas vistas del cartel de Hollywood y de toda la ciudad y pasear por el inmenso parque. Hay bastante ajetreo, incluso cuando ya ha oscurecido, así que la zona parece segura y tranquila. Merece la pena subir y pasear, aunque sólo sea por las vistas.

Galería

Restaurantes en la zona

 

  

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Tere

Desde que era muy pequeña, viajar y descubrir nuevos lugares y personas ha sido mi pasión. De profesión, soy músico. Estudié Viola en el Conservatorio, además de Comunicación Audiovisual en la Facultad. Me encanta viajar con mi marido Jony y vivir nuestras pequeñas aventuras. Desde que nos conocimos, ¡no hemos parado de recorrer el mundo!

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